El
tiempo se aleja de tu control, no quieres más esa concepción. Estás aterrado
por lo que vendrá después, estás deambulando porque perdiste tu objetivo, y ya
nada tiene sentido.
¿Por
qué no te centras? ¿Por qué negar que el momento es lo que cuenta?
En
cualquier acción duradera siempre habrá un instante que decepcione, que no sea aquello
que anhelabas. Pero eso será sólo un trance, y no elimina la diversión, la
libertad ni el amor ya vividos, al igual que los sentimientos negativos.
Asimismo, las oportunidades de volver a sentirlo siguen presentes.
Quieras
o no, tú, vives el presente. Y si no es así, no vives. Así que despierta de una vez, abre los ojos y
observa, agudiza tu oído, toma las riendas, huele la vida y saborea cada
momento.
Mucho
palabrerío, ¿verdad? Todo el mundo lo repite y pocos lo sienten. Necesitamos
recordarlo de vez en cuando. El tiempo es peligroso y muchas veces en él nos
disipamos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario