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8 de enero de 2011

Inmortal, inmortal...

¿Le gustaría ser inmortal?

Hace un tiempo un profesor de Filosofía me preguntó: ¿Quieres ser inmortal? A lo que sin dilación respondí decidida que no, que la muerte me parece tan esencial en la vida como vivir. Él se quedó un poco perplejo pues defendía que la inmortalidad era deseo innato en la raza humana, entonces le pregunté ¿No soy humana? Y medio en broma contestó: ¡Pues no, no puedes serlo! 

Pasaron muchas cosas después de esa pregunta... pero después de todo sigo manteniendo mi postura, ¿qué vale más: el tiempo que estés o cómo lo vivas? Para mí sin lugar a dudas el cómo, ya que al "ver tu vida pasar como una película" (si es que nos da tiempo) ¿qué prefiere? ¿Que sea larga o buena? Oh! Larga y buena puede decir. Pero… así ¿cómo disfruta? Para que haya algo “bueno” ha tenido que haber “malo” (la necesidad de los contrarios) y cuanto más largo sea el periodo más “cosas malas” habrá, y me tomo la libertad de decir que lo “malo” siempre afecta más. Puede que al principio fuera el paraíso pero cuando fuéramos consciente del sinfín… todo se acabaría. Al fin y al cabo vivimos porque sabemos que esto acabará, que debemos aprovechar todo, en cada momento, porque se va y no vuelve.

Hace poco descubrí un nuevo animal, los tardígrados (Tardigrada) u ositos de agua, son casi eternos. Miden alrededor de dos milímetros y el 85% de su composición es agua. Bueno… lo que me llama la atención es la criptobiosis, tienen la capacidad de deshidratarse y quedarse con sólo un 3% de agua. Esto lo hacen cuando “están en peligro”, se quedan como en “stand-by” se elimina tanto el metabolismo como la reproducción y pueden permanecer así muchos años. En una investigación encontraron uno que había estado 200 años en este estado… casi inmortal, eterno… pero… ¿realmente vive?

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