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18 de diciembre de 2010

Navidad, Navidad... ¿dulce Navidad?

¿Quién sigue esta celebración por sus ideales? ¿Quién es feliz porque sea "Navidad"? Pocos por no decir ninguno...

Los infantes disfrutan porque no tienen que ir al colegio, porque hay reuniones familiares y son el centro de atención, comen lo que les gusta, juegan, les regalan miles de cosas -la mayoría innecesarias-. A pocos se les explica el motivo de la celebración, sólo se decora la casa, se pone el Belén y a esperar que nazca "el Niño", pero ¿quién coño es ese niño? Yo tardé en averiguarlo a pesar de estudiar algunos años esa asignatura propia de un Estado aconfesional, "Religión -Católica" (nótese la ironía), ¿dónde quedó la historia de las religiones?

Los jóvenes dejan las clases, obtienen el mundo que quieren: fiestas (hablo de la mayoría o, al menos, los más ruidosos), consiguen dinero sin esforzarse, ¿qué más quieren?

Los adultos creo que son los que peor salen parados, si me fijo en lo económico. Deben comprar miles de cosas, juegos, colonias, calcetines, comida para las innumerables reuniones, ropa... Si disfrutan de la compañía de su familia, estarán a gusto.

Ésto último es lo que llena a los ancianos, la compañía, aquello que anhelan. Ver a la familia "unida" (entre paréntesis porque puede ser una farsa), disfrutar de sus descendientes en el poco tiempo que les queda.

Vale... y ahora... ¿dónde queda la Navidad? Se ha perdido el concepto o ¿qué? Sólo es tiempo de gastos, derroches, fiestas, alegrías, tristezas... 

¿No es esta una de las fiestas más importantes del Cristianismo? ¿Estado aconfesional? Y una mierda.

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